Historia

Como resultado de investigaciones realizadas, se ha podido establecer fehacientemente, en primer lugar, el valor etimológico del nombre de la localidad -
Cuarte- que postula su abolengo latino y su ubicación junto al miliario alzado junto a la vía romana Laminium,
"quartus" o cuarto a partir de Caesaraugusta, calzada que continuaba la susodicha vía militar hasta Care (Cariñena), estación de descanso para las legiones en los tiempos de César y de su sobrino Augusto, dos mil años atrás. La tal vía Laminium -que el "Itinerarium" de Ántonino Pío prolonga desde Zaragoza hasta Mérida- era una de las principales rutas, viajeras de la España citerior y daba su nombre a la ciudad de Laminio, situada después de pasar por Agiria (Daroca). No era desusado que los miliarios influyeran en la formación de topónimos, ya que en el mismo caso de Cuarte están otros municipios aragoneses como Utebo (octavus), Nueno (novenus), Quinto ...

Asomada la villa de
Cuarte al mismo arcén de la calzada que unía la ciudad de Zaragoza con el Centro y con el Levante, la red de las comunicaciones viarias tenían necesariamente que tenerla muy en cuenta. Dos efemérides muy distantes entre sí, el destierro del obispo San Valero, en el
año 303, y la breve estancia de Felipe II en 1585, ponen de manifiesto el valor estratégico y viajero de una población que, como la vecina Botorrita, cuenta su existencia por milenios y no por siglos. Del paso por Cuarte de San Valero y del diácono Vicente nos habla las actas de los mártires y la conocida obra de don Martín Carrillo, escrita en 1615. De la breve permanencia del Rey Prudente entre los "cúartenses" nos habla el "archero" Cock, historiador que fue del viaje del monarca español desde Madrid hasta Zaragoza, por un itinerario geográfico que seguía la ruta de Madrid, Molina, Monreal del Campo, Daroca, Cariñena, Cuarte, Zaragoza.
El documento más antiguo que se conserva en relación con la villa de Cuarte es del año
1128, al ser liberada por Alfonso I el Batallador. Está poblada por moros que suscriben pactos con el rey a cambio de no abandonar sus tierras y sus ganados. Por lo que respecta, pues, a su vecindario, no le afectará el bache demográfico experimentado por el "territorium" cesaraugustano. El testamento de Alfonso I, muerto en Sariñena en
1134, y el repartimiento de tierras hecho por el rey a sus colaboradores inmediatos, habrán de condicionar el futuro de la aljama de Cuarte, morisca en su totalidad.

La Orden Militar de San Juan, dicha del Hospital, se convierte en señora de los destinos del vecindario en virtud de una concordia suscrita en la villa de Magallón, en el año 1137, entre el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, Príncipe Gobernador de Aragón, y los caballeros del Temple, de San Juan de Jerusalén y del Santo Sepulcro, concordia que atribuyó a los caballeros sanjuanistas tierras y casas tanto dentro de Zaragoza como en los pueblos y villas de Ambel, Borja, Remolinos, Cuarte, Cadrete, Grisén y otras muchas localidades más, en las que ejerció la doble jurisdicción civil y criminal y el mero y mixto imperio el jefe de la referida Orden de San Juan de Jerusalén, es decir, el Castellán de Amposta, Señor y Dueño temporal de la villa de Cuate y de su aljama de moriscos, que por el número de sus vecinos ocupaba el octavo lugar entre las del Reino de Aragón, según el censo del Marques de Aitona del año 1610, que cifra en 281 fuegos o Vecinos los que hubieron de abandonar la villa, camino del destierro africano, por orden de Felipe III, lo que significó la repoblación cristiana de la localidad, dispuesta de una parte, por los Caballeros del Hospital, y de otra parte, por el Abad y monjes del monasterio de Santa Fe, religiosos de la Orden del Cister, dueños del dominio útil de gran parte de Cuarte desde que en 1341, año en que don Miguel Pérez Zapata transmitió a su favor los bienes sitios que en Cuarte poseían los Zapata desde la propia reconquista de la villa en 1127, prólogo de la de Cariñena, que pasó en el mismo año a poder de Alfonso I de Aragón.
Convertidos los Zapata, a partir de entonces, en los grandes propietarios rurales de Cuarte, juntamente con los Caballeros de la Orden de San Juan, el primero que aparece en los fastos históricos de
Cuarte es un don Sancho Sánchez Zapata, que tomó parte en la conquista de Zaragoza (1118) y de Calatayud (1120). Nombrado por el rey tenente de la honor de la entonces villa y capital del Jalón, su nieto Don Pedro Pérez Zapata es nombrado en 1208 Justicia Mayor del Reino, desempeñando este alto oficio - el más importante después del rey- hasta el año 1247. De todas suertes, le sucedió en el cargo su hijo don Juan Pérez Zapata, mencionado por Zurita como Justicia en 1249 y ascendiente del don Pedro que cedió todas sus tierras ubicadas a ambas riberas del Huerva a los monjes bernardos, que fueron los testigos inmediatos de la historia de Cuarte hasta el año 1835, en que Mendizábal decretó la exclaustración de todos los religiosos españoles. En estos 494 años, es decir, desde 1341 a 1835, los monjes de Santa Fe fueron con los caballeros sanjuanistas los que rigieron el vecindario de Cuarte en la doble vertiente civil y religiosa.

En el Libro de Actos Comunes del Ayuntamiento de Zaragoza correspondiente al año
1471 se afirma que el Castellán de Amposta es el Señor Temporal de la villa de Cuarte, cuyos vasallos dependían en lo religioso del Monasterio de Santa Fe, desde el
siglo XIV el terrateniente más importante en esta zona del río Huerva. Otros dueños de relieve lo eran en la misma época los señores de Plasencia y Bardallur, los Lanuza, cuyo jefe era a la sazón Mosen Martín de Lanuza.
Teniendo en cuenta que tanto Cuarte como Cadrete eran y son dos reducidos enclaves municipales incrustados dentro del amplio territorio municipal de Zaragoza y sus respectivos vecindarios se las veían y se las deseaban para disponer de tierras de cultivo y de pastos para sus ganados. En el ya citado Archivo Municipal de Zaragoza se conserva el mandamiento de los jurados de la Ciudad, fechado el 4 de diciembre de
1467 por el que se ordena a los vecinos y habitantes de la aljama morisca de
Cuarte el desalojo inmediato de los sotos y tierras que ocupan fraudulentamente en el vecino territorio cesaraugustano, cuyos mojones han alterado para hacerlos pasar como tierras del dominio de la localidad y no de Zaragoza. Y al no poder Cuarte desconocer, la justicia de los regidores de Zaragoza, prevalidos de la influencia tanto del Castellán de Amposta como del Abad de Santa Fe consiguen retener a treudo las tierras en litigio a partir del referido año 1472., en que la autoridad del rey Juan II de Aragón hubo de mediar en el conflicto. Involucrados en la misma pendencia Jue Cuarte estuvieron entonces los municipios limítrofes de Cadrete, Maria, Botorrita, Mozota y Muel, responsables según el de Zaragoza de haber alterado en su provecho las antiguas "fronteras" o demarcaciones entre unos y otros.

Hasta la guerra civil de 1936-1939, el vecindario de
Cuarte no se repuso de la sangría la demográfica provocada por la
expulsión morisca de 1610, que significó el exilio de 1.405 conversos nacidos criados en la villa, que tantos significan y representaban esos 281 fuegos u hogares que antes señalábamos. Entonces, y según nos cuenta el geógrafo portugués Juan Bautista Labaña quedó reducido su vecindario casi a cero, sin que la repoblación ordenada por la Orden de San Juan y por los monjes de Santa Fe lograra llegar a las primitivas cotas de población. Incluso en el año 1936, el censo oficial de la villa de Cuarte totalizaba solamente 271 habitantes, que diez años después se cifraba en 322.
El estirón demográfico de la localidad se produce con la transformación de Zaragoza en uno de los polos de desarrollo industrial, que se inicia en la década de los años 60, en que la metrópoli del Ebro se extiende por la Nacional 330 en dirección a Teruel. A ambos lados de esta carretera proliferan las factorías industriales, convirtiéndola en un apéndice de su casco urbano. El cordón umbilical que une a la villa con la capital no es otro que el llamado
Camino de Cuarte, transformado en un emporio de actividad industrial y deportiva, en el que se halla instalado el Club Tiro de Pichón de Zaragoza, el Colegio Lestonac de la Compañía de María, Industrial Papelera, S.A., la Emisora O.M. de Radio Nacional de España, el Convento de las Madres Dominicas de Nuestra Señora de las Victorias, etc., etc. Por lo demás, cientos y cientos de chalets convierten a la villa de Cuarte en "ciudad de reposo" de los zaragozanos, con preferencia a otras zonas de la periferia de la capital del Ebro, menos afectadas por esta transformación.